La recuperación de las prácticas de siembra y cosecha de agua en Ayacucho como medida de adaptación al cambio climático y la seguridad hídrica

El Perú es considerado como uno de los países más vulnerables al cambio climático. En él, las sociedades alto Andinas, dedicadas en su mayoría a la actividad agrícola, suelen ser las más afectadas por la mayor variabilidad del clima y ausencia de lluvias, que en consecuencia agravan su condición de vulnerabilidad social y económica. Aunque la discusión sobre el cambio climático y medidas de adaptación han cobrado mayor relevancia desde los años noventa, el desarrollo de prácticas  adaptativas para asegurar la disponibilidad de agua en fuentes estacionales o perennes se remonta al Perú prehispánico (Vivanco, 2015). Entre esas prácticas se halla la siembra y cosecha de agua. A pesar de la relevancia de estas prácticas y conocimientos tradicionales para asegurar la disponibilidad de agua, durante los últimos años se observó su progresivo abandono. En dicho contexto, diversos proyectos, sobre todo impulsados por ONG, intervinieron para su recuperación, por lo general con resultados exitosos. Ante ello, instituciones públicas reconocieron la labor de dichas ONG y la siembra y cosecha de agua como una medida efectiva de adaptación ante el cambio climático (Lahud, 2016). Años más tarde, en el 2016, el Ministerio de Agricultura anunció Sierra Azul, un fondo con más de 300 millones de soles para la implementación de actividades de conservación, distribución y manejo de agua a pequeña escala, como la siembra y cosecha de agua.

A continuación, con base en fuentes secundarias, se hará un breve análisis de la recuperación de la siembra y cosecha de agua a partir de dos intervenciones en la región de Ayacucho, expuestos en el Seminario Internacional “Territorio y poder: dinámicas y transformaciones en comunidades de América Latina”, que se llevó a cabo en la Pontificia Universidad Católica del Perú del 4 al 7 de setiembre. Antes, se hará referencia a algunos elementos conceptuales sobre la siembra y cosecha de agua y datos de la región Ayacucho.

La siembra y cosecha de agua

La siembra y cosecha de agua es calificada como una práctica basada en conocimiento ancestral que consiste en almacenar el agua de lluvias, incrementar su infiltración y aprovecharla en las épocas de estiaje. La “siembra del agua”, término acuñado en Perú, consiste en captar parte del agua de lluvia y hacer que esta se infiltre para recargar las aguas subterráneas con el objetivo es disminuir la velocidad con la que discurre el agua de lluvias en el suelo, de manera que se infiltre y recargue las aguas subterráneas (FONCODES, 2015). Entre las formas de siembra de agua se halla la construcción de cochas (pequeños depósitos de agua ubicadas en las cabeceras de cuenca que retienen y represan el agua de lluvia), que por su lenta infiltración permiten recargar aguas subterráneas y mantener “manantes” de aguas más abajo; zanjas de infiltración (canales en terrenos de ladera); clausura de praderas (cercado de áreas de pradera en zonas de cabecera de cuenca); manejo de pastos naturales (pastoreo rotativo, rotación de dormideros, etc.); forestación y reforestación (con plantas “llamadoras de agua”); y amunas (captación de agua de lluvia para luego infiltrarlas en rocas fracturadas ubicadas encima de los manantes) (FONCODES, 2015). Así, estas prácticas involucran también transformaciones en el territorio y acuerdos institucionales con relación a su gobernanza (Ministerio de Agricultura y Riego, 2016).

Se llama “cosecha de agua” al conjunto de técnicas para captar agua, por lo general superficial. El agua captada suele ser utilizada con fines agrícolas, para el abastecimiento humano, ganadero o fines forestales. El Proyecto de Adaptación al Cambio Climático (PACC) – Perú (2014), señala que entre estas técnicas se hallan el habilitamiento de ‘vasos de agua’ o áreas de recepción con apoyo de presas o diques.

En este punto, cabe señalar que esta práctica presenta variantes en todo el mundo. Para definir la “siembra” de agua se hizo énfasis en que se trata de un término acuñado en Perú, ya que existen experiencias con la misma finalidad que son denominadas como “cosecha de agua de lluvia”, que puede reducir la inseguridad hídrica doméstica incluso en regiones áridas, especialmente en países de África y Asia (Burgess & Mellor, 2018).

Las experiencias en las comunidades de Quispillacta y Tunsulla en Ayacucho a cargo de dos ONG

La región Ayacucho

Ubicada en la sierra centro sur del país, Ayacucho tiene una población total de 696 152 habitantes (INEI, 2017). Más del 45% de dicha población vive en áreas rurales, poco más del 40% de su población se halla bajo pobreza económica y 10% en extrema pobreza, y el 50% de su población económicamente activa se ocupa en el sector agrícola (Banco Central de Reserva del Perú, 2015). Para el desarrollo de parte la agricultura en el valle, Ayacucho cuenta con el Proyecto Cachi. 

El Proyecto Cachi fue considerado como una aspiración por los ayacuchanos ante la promesa de Simón Bolívar desde 19824, a modo de reconocimiento por la victoria en la Batalla de Ayacucho (Congreso de la República del Perú, 2002). Desde 1980, el proyecto tuvo carácter multipropósito y despertó ilusión en la región, ya que fue anunciado como el único proyecto de gran envergadura que permitirá el “desarrollo” de la región, ser la base del desarrollo agrícola allí y reducir la migración rural ante el periodo de conflicto armado interno y progresiva amenaza del narcotráfico (Corporación de fomento y desarrollo económico social de Ayacucho, 1983). Finalmente, su ejecución –con base en la construcción de la presa de Cuchoquesera- comenzó a fines de la década de los 90 hasta el 2004, para lo cual fue crucial la donación de 392.88 ha de tierra por parte de la Comunidad de Quispillacta a cambio de que las comunidades de las partes media y alta de la cuenca del Cachi iban a ser beneficiadas con trabajo y proyectos de desarrollo agrícola; acuerdos que no fueron cumplidos por parte del Proyecto Cachi (Maquera, 2009). Si bien desde el principio este proyecto no centró su interés en la pequeña agricultura familiar a manos de comunidades campesinas, su formulación sí fue motivo de discusión ante la millonaria inversión que implicó (Gilvonio & Zeisser, 2015).

Como señala Isbell (2005), en las comunidades aledañas al Proyecto Cachi la ilusión por el ‘progreso’ tornó en descontento ante la inexistente infraestructura que los iba a beneficiar (canales de concreto para la irrigación de sus tierras), y cuando construida, mal ejecutada. Mientras, parte de las aguas de Cuchoquesera eran llevadas para irrigar el tierras de agricultores comerciales en el valle de Ayacucho. 

Por otro lado, como se sabe, Ayacucho fue una de las regiones más golpeadas durante el conflicto armado interno. Además de las acciones de violencia hacia las comunidades durante ese periodo y el quiebre del tejido social comunal, sus alturas, en las que se hallaban pajonales y montes relictos, fueron quemados por ser lugares considerados como escondites de senderistas (Asociación Bartolomé Aripaylla, 2014). 

A continuación, se presentará la experiencia de las comunidades Quispillacta y Tunsulla, ambas ubicadas en las cabeceras de las cuenca Pampas y Cachi-Mantaro.

El caso de la Asociación Bartolomé Aripaylla y la Comunidad de Quispillacta:

La recuperación de la siembra y cosecha de agua a cargo de la Asociación Bartolomé Aripaylla (ABA) en la comunidad de Quispillacta, es parte de sus proyectos de reafirmación cultural emprendidos desde hace más de 20 años. Fundada en 1991, ABA emprendió con mayor intensidad la recuperación de prácticas de siembra y cosecha de agua en el marco de la “crianza del agua”, desde 1996 en el marco de un proyecto sobre biodiversidad andina para afianzar la seguridad alimentaria.

De acuerdo a los miembros de la ABA, al igual que la tierra, el agua no es un recurso, sino un ser vivo. De esta manera, la crianza del agua es el conjunto de cuidados que reciben aguas y fuentes para que, en reciprocidad, “las comunidades sean criadas por ella”. Entre las prácticas de crianza del agua se hallan la recuperación y promoción de sabiduría y cosmovisión sobre la lluvia y señas de lluvia, así como de festividades y rituales relacionados al agua (“Para apay”, “Yarqa Aspi”), prácticas de llamado y despacho de la lluvia, Puquio Waqaychay (protección y conservación de puquiales), formación de lliwas (bofedales), crianza de plantas y la siembra y cosecha de agua de lluvias (Asociación Bartolomé Aripaylla, 2014, pág. 37).

 

Hasta el 2014, ABA había ejecutado más de 70 qochas en comunidades de la cabecera de los ríos Pampas y Cachi-Mantaro. Las condiciones que habilitaron sus intervenciones, reconocidas a niveles local y nacional, fueron la “resistencia de la tradicionalidad” en el tiempo ante cambios institucionales (como el impacto de la reforma agraria en la organización social con relación al agua) y episodios de violencia, el apoyo comunal (especialmente al ser el lugar de origen de los miembros de ABA), y la disposición de la comunidad de ser parte de una experiencia que fue considerada con potencial para su réplica (Asociación Bartolomé Aripaylla, 2014).

De acuerdo a la sistematización de la experiencia de siembra y cosecha de agua de ABA (2014), elaborada por ellos mismos, los impactos de su intervención se traducen en la mejora del manejo de pastos y la reducción de las dificultades para acceder al agua, la mayor solidez de la organización comunal, aumento de cobertura vegetal, mejora de la producción ganadera y, por extensión, de la calidad alimenticia y economía familiar, y una renovada relación con la naturaleza. 

El caso del Centro de Desarrollo Agropecuario y la comunidad de Tunsulla

Desde el 2004, el Centro de Desarrollo Agropecuario (CEDAP), creada en 1978, emprendió el proyecto Pachamamachikta Waqaychasun (PW - que en castellano significa ‘conservemos nuestra madre tierra’), orientado a recomponer las instituciones encargadas del manejo del territorio y sus recursos en 140 comunidades ayacuchanas de Cangallo y La Mar. Además de ser un proyecto ambicioso, el PW reflejó también la visión de CEDAP sobre el “desarrollo endógeno”, ligado a su visión andina, el patrimonio indígena (recursos naturales) y la tierra. CEDAP hace referencia al desarrollo endógeno como la visión del “desarrollo de capacidades desde dentro de las concepciones y maneras de vida de los campesinos quechuas” (Centro de Desarrollo Agropecuario, 2008, pág. 43).

En el balance del PW, se constató que el interés de las comunidades era contar con más agua para aliviar los riesgos de sequía. A partir de ello, CEDAP promovió la siembra y cosecha de agua, en especial con la construcción de cochas, en la comunidad de Tunsulla, donde ‘nacen’ las aguas que aportan a la presa de Cuchoquesera (Centro de Desarrollo Agropecuario, 2017). Como resultado de estas intervenciones, construyeron más de 20 cochas en dicha comunidad bajo la metodología de intervención aipanakuy. Esta estrategia, que consiste en concursos entre familias y comunidades, enlaza el desarrollo de capacidades relacionada al manejo de recursos naturales con el fortalecimiento organizacional comunal, lo que permite escalar los efectos de sus intervenciones desde el nivel familiar hasta políticas públicas a nivel regional. 

Repercusión de la recuperación de la siembra y cosecha de agua

Ambas organizaciones fueron reconocidas con el Premio Nacional Ambiental (en el 2014 ABA y en 2016 CEDAP), ambas en la categoría relacionada al cambio climático. Ganar un reconocimiento como este implicó que los conocimientos, saberes y prácticas de la siembra y cosecha de agua sean validados y fortalecidos con conocimiento técnico, ello como parte de un proceso de expertización (Lahud, 2016). Por otro lado, este reconocimiento significó, al menos para CEDAP, brindar apoyo y asesoría en la formulación de los expedientes técnicos por parte de los gobiernos locales antes de ser enviados a concurso para obtener los fondos de la Unidad Ejecutora “Sierra Azul”.   

Sierra Azul es un fondo creado en el año 2017, formulado inicialmente como el Programa Nacional de Siembra y Cosecha de Agua, a modo de respuesta técnica y política efectiva desde el sector público a los problemas que afectan la seguridad hídrica de la agricultura familiar en los Andes y la Selva Alta del Perú, ya que, como se ha mencionado previamente, las prácticas que comprenden la siembra y cosecha de agua –en especial con relación a las cochas y amunas- cobraron importancia ante los problemas de degradación ambiental, la mayor variabilidad climática y consecuente escasez de agua.

De manera inicial, se sostuvo que intervenciones de este tipo deberían ser focalizadas en espacios territoriales con condiciones físicas y sociales favorables, en especial cohesión social y condiciones de organización local para el desarrollo de acuerdos territoriales. En comunidades campesinas, esto cobra relevancia ante la posibilidad de involucrar territorios que puedan ser posesión particular; por ello se señala que se espera intervenir en lugares con fuerte organización social, de manera que se afiance la acción colectiva y así convocar mayor participación local, ya que suele suceder que la contrapartida de los gobiernos locales y comunidades se traduce en mano de obra (Ministerio de Agricultura y Riego, 2016).    

Actualmente, Sierra Azul tiene por objetivo reducir las brechas en la provisión de servicio e infraestructura para el uso del agua, con fines agrarios, que tengan alto impacto en reducir la pobreza y extrema pobreza en el país, ello a través de la inversión pública (de un total de 360 millones de soles) en proyectos de inversión pública viables y actividades de siembra y cosecha de agua. En concordancia con las sugerencias para el diseño de un programa nacional de siembra y cosecha de agua (Ministerio de Agricultura y Riego, 2016), Sierra Azul –en teoría- partió de un enfoque territorial que involucra acciones “a medida” e integrales.

Este fondo, de la magnitud anunciada, ha generado gran expectativa en comunidades alto andinas, cuyos miembros suelen reportar episodios de escasez. En el marco de Sierra Azul, hoy la siembra y cosecha de agua es anunciada como una práctica, con base en el conocimiento tradicional, potencial para la adaptación al cambio climático y la seguridad hídrica, orientada a la agricultura familiar.

 

Bibliografía

 

Asociación Bartolomé Aripaylla. (2014). Yakumama - Madre Agua. Lagunas de lluvia y comunidades criadoras de agua. Sistematización de experiencia sobre la Crianza del Agua - Siembra y cosecha de agua de lluvia. Comunidad de indígenas Quispillacta - Ayacucho. Ayacucho: Asociación Bartolomé Aripaylla.

Burgess, S. E., & Mellor, J. (2018). global performance assessment of rainwater harvesting under climate change. Resources, Conservation & Recycling(132), 62-70.

Centro de Desarrollo Agropecuario. (2008). Gestión de los recursos, poder comunal y desarrollo sostenible en la sierra peruana. Proyecto Pachamamachikta Waqaychasun. Ayacucho: CEDAP. Obtenido de http://www.pachamamaraymi.org/histories-doc/informe-hecho-en-2008.pdf

Centro de Desarrollo Agropecuario. (2017). La ruta del agua - Ayacucho. Obtenido de http://cedap.org.pe/cp/index.php/teline-v-videos/51-videos/449-1video

FONCODES. (2015). Siembra y cosecha de agua. Manual técnico. Lima: FONCODES; Progama de Adaptación al Cambio Climático - PACCPERÚ. Obtenido de http://www.paccperu.org.pe/publicaciones/pdf/148.pdf

Gilvonio, A., & Zeisser, M. (2015). Diagnóstico sobre gestión de agua y del ambiente en la micro cuenca del Río Cachi. Ayacucho: CEPES; CODEHICA; SER; SISAY; Cooperacción.

Isbell, B. (2005). Para Defendernos. Ecología y ritual en un pueblo andino. Cusco: Centro Bartolomé de las Casas.

Lahud, J. (2016). La Siembra y Cosecha de agua: Fricciones entre el conocimiento local y la tecnocracia estatal frente al Cambio Climático. El caso de la comunidad campesina Quispillaccta, Ayacucho. Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Obtenido de http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/8427/LAHUD_VEGA_JULIETA_SIEMBRA_Y_COSECHA.pdf?sequence=1

Ministerio de Agricultura y Riego. (2016). Rumbo a un Programa Nacional de Siembra y Cosecha de Agua: Aportes y reflexiones desde la práctica. Lima: MINAGRI; PACC Perú; HELVETAS; MINAM.

PACC Perú. (2014). Manual Técnico N°1: Las Qochas Rústicas, una alternativa en los Andes para la siembra y cosecha de agua en un contexto de Cambio Climático. Lima: COSUDE; MINAM. Obtenido de http://www.paccperu.org.pe/publicaciones/pdf/134.pdf

Vivanco, C. (2015). Obras hidraulicas de etapa prehispánica en Huaccana, Chincheros - Apurímac. Arqueología y Sociedad(30), 315-333.

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