Participante del proyecto PEER ganó premio de biocomercio 2014

Ana Luisa Calvo Acosta, integrante del equipo PEER, ganó el primer puesto en el V Concurso Nacional Experiencias Exitosas de Biocomercio, categoría postgrado, al abordar la exportación de prendas en base a fibra de alpaca. 

Ana Luisa es estudiante de la maestría de biocomercio en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y becaria del Programa de Desarrollo Económico Sostenible y Gestión Estratégica de los Recursos Naturales en Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Junín y Pasco - PRODERN; participó en el concurso anual que realiza la Facultad de Ciencias Sociales de dicha universidad con auspicio de la Red Peruana de Universidades (RPU), exponiendo la experiencia exitosa de MANTARI SWEATER S.A.C., una empresa peruana competitiva y emprendedora que se dedica a la exportación de prendas de vestir en base a fibra de alpaca.

El análisis del caso mostró el impacto socioeconómico positivo en las mujeres tejedoras de Junín, desde donde opera la entidad, la comparación de cumplimiento con los 7 principios de Biocomercio difundidos por la UNCTAD y las tres componentes de sostenibilidad del desarrollo sostenible: social, económica y ambiental.

Confeccionando prendas con lana de alpaca

La premiación se realizó el pasado jueves 11 de diciembre en el Auditorio Gustavo Gutiérrez de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP, donde además se reconoció a diversos concursos y excelencia académica 2014.

Cabe resaltar que el Perú cuenta con la mayor población de camélidos sudamericanos domésticos, principalmente en alpacas, con el 87 % de la población mundial, seguido de Bolivia con el 9.5%. Además, según el último Censo Agropecuario Peruano 2012, nuestro país cuenta con 3’685,516 cabezas de alpacas, siendo Puno y Cusco los que concentran la mayor producción con 1'459,903 (39.6%) y 545,454 (14.8%), respectivamente. A estos departamentos le siguen Arequipa con 468,392 (12.7%); Huancavelica con 308,586 (8.4%); Ayacucho con 230,910 (6.3%), Junín con 88,418 (2.4%), entre otras regiones.

Por otro lado, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) los primeros 6 meses del 2014 los envíos de esta fibra ascendieron a 72.6 millones de dólares impulsados por los textiles (35.9% de incremento) y las prendas de vestir (14.9%). Los principales mercados de nuestros textiles son China, Italia, Noruega y Estados Unidos, con una participación de 65%; y en cuanto a prendas de vestir, Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia y Reino Unido con una participación de 64%.

En el caso de la producción y comercialización de fibra de alpaca, es dinámica y compleja, puesto que intervienen una serie de actores a lo largo de la cadena productiva. Por una parte, la crianza y transformación primaria se mantiene en América del sur, mientras que la transformación se concentra en Asia, fundamentalmente en China, Bangladesh, entre otros.

Con respecto a la confección, comercialización y consumo se concentran mayoritariamente en Estados Unidos y Europa. Si bien esta característica de la cadena textil abre muchas oportunidades para el Perú, la situación de miles de familias criadoras de estos camélidos es frágil debido a que no cuentan con una óptima estructura de producción pero, principalmente, a que carecen de canales de comercialización hacia el mercado externo con criterios de comercio justo.

En este contexto, el precio está fijado más por los factores de demanda que de la calidad de la oferta. Así, los precios están definidos por los consorcios y empresas transnacionales. Por otra parte, en el caso peruano, las utilidades se concentran sobre todo en las empresas, y los trabajadores y trabajadoras no reciben todos sus beneficios sociales y económicos que de manera justa les corresponde.

En medio de esta realidad, una empresa peruana del departamento Junín, ciudad de Huancayo, ha generado una experiencia exitosa en cuanto a la inclusión económica equitativa.

Mantari Sweater S.A.C. se fundó en el 2003 por la familia Huamán-Mantari, y comenzó a vender prendas confeccionadas por ellos mismos y con diseños propios, en base a fibra de alpaca y algodón, dando un valor agregado a la materia prima. El emprendimiento fue exitoso a pesar de las barreras técnicas y económicas con las que se hallaron en ciertos momentos de su trayectoria, pero lograron acogida regular en el mercado europeo y estadounidense.

Sin embargo, ha sabido aprovechar las oportunidades de programas como de PROMPERÚ, ferias nacionales e internacionales, capacitaciones, entre otros. Además, han sido ganadores de premios y reconocimientos como: “Jóvenes creadores al mundo - Perú moda 2011”, “Premio Luces del diario El Comercio 2011”, “Reconocimiento Sello Hecho por Mujeres Peruanas 2010”, capacitaciones y pasantía en la casa de modas Versage en Milán-Italia.

Asimismo en febrero del 2013 obtiene la certificación de Comercio Justo Perú, según lo cual deben cumplir con actividades de responsabilidad económica, social y ambiental tanto con sus trabajadores como con la sociedad civil. Ello implica realizar talleres de capacitación en liderazgo, comercio justo y medio ambiente para la empresa, prestadores de servicio y comunidad.

Las mujeres tejedoras que trabajan en la empresa también reciben talleres de liderazgo y taller de “No a la violencia familiar” que les permite elevar su autoestima personal y ayuda a disminuir/prevenir el machismo en sus hogares. Cerca del 90% son mujeres que se dedican a los bordados y acabados hechos a mano en las prendas, muchas de estas mujeres son madres de familia y tienen la oportunidad de llevar un ingreso económico adicional a sus hogares, trabajando inclusive medio tiempo en las tardes y desde sus hogares, ya que viven en zonas alejadas de Huancayo y son migrantes de las regiones de Huancavelica, Huánuco y Cerro de Pasco.

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