Hacia la gestión integrada del agua en América Latina: el curso “Gobernabilidad del agua a escala local” en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

América Latina presenta la mayor disponibilidad de agua del mundo; sin embargo, ello no significa que sea accesible para todos. Los rápidos procesos de urbanización, densificación y expansión de ciudades, el desarrollo de actividades extractivas y pecuarias (que suelen tener lugar en cabeceras de cuencas), los crecientes conflictos sociales por el agua, y la cada vez más extrema variabilidad climática, entre otros, configuran el conjunto de forzadores sociales, políticos, económicos, físicos y climáticos que sitúan retos para la gestión de los recursos hídricos en dicha parte del globo.   

Un panorama rápido permite observar esta situación. Solo la capital del Perú, Lima, concentra más del 30% de la población total del país. De manera similar al Perú, la distribución poblacional en México no coincide con la distribución geográfica del agua. Colombia presenta numerosos conflictos ambientales y una baja cobertura en el suministro de agua potable y saneamiento. Paraguay y Honduras, también con alta densidad poblacional en sus capitales, presentan una fuerte atomización de los prestadores de servicio de agua potable. En Argentina, sobre todo en la zona del Chaco salteño, la disponibilidad y acceso a agua de buena calidad son una constante preocupación. Como en diversos países con importante actividad agrícola, en Uruguay es progresiva la contaminación del agua superficial por eutrofización. Así también, en Costa Rica, donde el turismo es la principal fuente de ingresos, la expansión de la actividad agrícola va configurándose como una amenaza a las fuentes de agua. En El Salvador y Guatemala, la violencia social se suma como reto a la gestión de recursos hídricos. La cuenca del canal de Panamá, una de las vías de navegación más importantes del mundo, ha presentado riesgos de sequía producto del Fenómeno del Niño. En Bolivia, los impactos del desarrollo de la actividad minera en la calidad de agua sitúan el reto de armonizar el horizonte económico productivo y la sostenibilidad ambiental; el mismo reto que muchos países con economías primarias enfrentan. En suma, este panorama revela una complejidad que involucra y requiere del compromiso de sectores de la administración pública y académicos.    

Ante esta problemática y el creciente debate sobre la gobernabilidad y gobernanza del agua, así como procesos de cambio institucional y de marcos normativos en diversos países de la región, la Red Latinoamericana de Desarrollo de Capacidades para la Gestión Integrada del Agua (LA-WETnet), la Red Internacional de Desarrollo de Capacidades para la Gestión Sustentable del Agua (Cap-Net) – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) – Plan INTERCOONECTA, organizaron el curso de desarrollo de capacidades “Gobernabilidad del agua a nivel local”, llevado a cabo del 10 al 13 de octubre del 2016, en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.   

La coordinación y dictado del curso estuvo a cargo del Dr. Juan Carlos Bertoni (Argentina), especialista en Recursos Hídricos y profesor titular en la Universidad Nacional de Córdoba, y del Dr. Carlos Saavedra (Bolivia), especialista en Gestión Integral de los Recursos Naturales y Recursos Hídricos. A su vez, colaboraron el antropólogo Emilio Madrid, investigador especialista en gestión de conflictos socioambientales y en políticas públicas de gestión ambiental, así como el Ing. Roy Córdova, de Helvetas Swiss Cooperation en Bolivia, especialista en seguimiento, monitoreo y desarrollo económico local y gestión integral del agua. Fuimos más de 20 personas quienes participamos, entre administradores públicos e investigadores provenientes de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay; todos con el objetivo de conocer y analizar las experiencias en la gestión del agua. De esta manera, el objetivo general del curso fue brindar elementos teóricos clave y destrezas necesarias para apoyar el proceso que implica el desarrollo de un Plan de Gestión Integrada de Recursos Hídricos, social y políticamente aceptable, posible de ser implementado a nivel local.    

Los ejes temáticos desarrollados giraron en torno a la gestión integrada, derecho humano al agua, participación, cambio climático y ciudades. En este marco, durante el primer día, el Dr. Juan Carlos Bertoni expuso los principios, procesos y políticas en torno a la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos en América Latina y otros continentes, como Europa, lo cual fue complementado con las experiencias que cada participante relató de acuerdo a su país. Ello fue seguido por una discusión sobre cambio climático y derecho humano al agua, dos ejes transversales en la gestión del agua, así como una discusión abierta sobre los desafíos para la GIRH a nivel local. La jornada del primer día finalizó con la exposición de la experiencia de Bolivia en la planificación hídrica a nivel de cuencas a cargo del Dr. Carlos Saavedra. 

Durante el segundo día, la exposición y discusión del marco conceptual y operativo de la gobernanza del agua estuvo a cargo del Dr. Carlos Saavedra, donde destacó, desde el caso de Bolivia, los acuerdos recíprocos por el agua y los alcances y retos del reconocimiento del derecho humano al agua en dicho país. Continuó el Dr. Juan Carlos Bertoni con la exposición sobre inundaciones, tomando el caso de Argentina, en la que resaltó el desarrollo de mecanismos de mitigación de riesgos, como la ley de servidumbre de ocupación hídrica en la Provincia de Buenos Aires. Seguidamente, se desarrolló una sesión sobre participación en la visión de la gestión integrada, ello para dar paso a las exposiciones de las experiencias en los países participantes del curso.      

El tercer día continuó con las exposiciones de experiencias, en las que no solo se resaltaron los retos, sino también se compartieron lecciones aprendidas y avances en la gestión del agua a diversas escalas. Luego, se dio paso a trabajos en grupo con el objetivo de formular un plan de gestión de recursos hídricos por cuenca, siguiendo una metodología de juego de roles. Para ello, se formaron tres grupos que desarrollaron dicho plan bajo tres escenarios político-administrativos: México, Perú y Uruguay. Esta fue una de las actividades clave del curso, ya que en ella se puso en práctica nuestras capacidades para la aplicación de herramientas y el desarrollo de procesos de toma de decisiones de manera participativa y articulada.  

La jornada del cuarto y último día inició con la exposición de los resultados de los trabajos grupales, que selló la reflexión comparativa de los marcos y mecanismos que guían la gestión en los tres escenarios desarrollados y los países participantes. En la segunda parte de la jornada se dio lugar a una exposición sobre la gobernabilidad del agua en cuencas transfronterizas, ello a partir del caso del río Pilcomayo. Finalmente, se realizó una discusión abierta sobre el curso a modo de balance de expectativas, aprendizajes y recomendaciones, lo cual dio paso al acto de clausura a cargo de José Lorenzo García-Baltazar García-Calvo, director del Centro de Formación de la Cooperación Española en Santa Cruz. 

A partir del desarrollo de este curso, se puede decir que las problemáticas en torno a los recursos hídricos en América Latina son similares y presentan factores comunes. A su vez, la adopción de un enfoque de gestión integrada en el agua es un proceso cuyo ritmo varía de un país a otro, sobre todo por la atomización en dicho sector y la renuencia de ciertos actores a ceder el control de un recurso fundamental en todos los países. Así también, aunque con muchos avances, la carencia de información en cantidad y calidad, así como su difícil acceso, se mantiene como constante y dificulta cualquier posible mejora en la gestión; desde luego, el monitoreo técnico y social de los recursos hídricos es fundamental para la política hídrica, sobre todo para la gestión de riesgos. Ahora bien, en la medida de lo posible, la difusión de la información debe extenderse a la población en general, de manera que apoye la concientización sobre el agua y el interés generado dé pie a una participación más activa y el involucramiento desde lo local, el ámbito fundamental para iniciar el proceso de gestión integrada del agua, hacia escalas mayores. Lo anterior es sumamente importante tanto para el avance del proceso como para su sostenibilidad. Objetivos claros, involucramiento, decisión y capacidades, son elementos necesarios para el buen proceder, el éxito y sostenibilidad de la gestión integrada.       

Esta experiencia significó no solo la reflexión y discusión sobre los retos, que como hemos observado son comunes en los países latinoamericanos, sino también la posibilidad de analizar procesos encaminados en la gestión integrada del agua, dada la riqueza de la experiencia de todos sus participantes. En definitiva, contribuyó a la integración de conocimientos para la reflexión crítica y la acción oportuna en la administración pública del agua en América Latina hacia el desarrollo sostenible de nuestros pueblos.   

 

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