Desafíos de una extrema gradiente: El caso de la Cuenca Integrada Ica

Por: Rossi Taboada y Maria Elena Adauto

La cuenca de Ica, que inicia naturalmente en la Laguna Pariona y llega al océano Pacífico, es una de las cuencas de Perú con fuerte pendiente, cuenta con agricultura productiva en las zonas costeras hasta la de subsistencia en sus zonas altas, que va ascendiendo desde los desiertos más secos del mundo a zonas con clima de montaña. Esta cuenca se extiende de manera artificial con un transvase que cambia la dinámica hídrica y los pueblos a lo largo de su curso, pueblos como Santa Rosa de Tambo y Pilpichaca, de los cuales tenemos algunas luces a partir de nuestra visita como investigadoras de la Universidad Nacional de San Marcos para el Proyecto USAID – fondo PEER “Strengthening resilience of Andean river basin headwaters facing global change” y la Red Internacional de Seguridad Hídrica (International Water Security Network), una colaboración de UNMSM y la Universidad de Arizona. Continuando con el trabajo de campo en la Cuenca Integrada Ica, que inició en el valle y del que hemos hecho referencia en el artículo anterior, nuestra segunda parada sería Santa Rosa de Tambo para luego continuar a Pilpichaca, y así tener una visión de las dinámicas a lo largo de la cuenca.  

Dejando la ciudad e industria de la agricultura de la costa, subimos por caminos de trocha de pendiente profunda a los pueblos pequeños de la zona media de la cuenca, esta vez el camino se hacía cada vez más árido, dejando atrás el verde valle con dunas como telón de fondo. Cuatro horas más tarde, el escenario cambiaría a líneas más o menos uniformes, formadas por los andenes y caminos en las montañas, que encerraban distintas tonalidades entre verde y amarillo; de un lado el río del otro, vacas pasteando, y los cultivos de maíz notoriamente cada vez en menor porción de tierras.

El distrito de Santa Rosa de Tambo está ubicado en la zona alta del centro-sur del país,  se encuentra a casi 3200 msnm y es uno de los 16 distritos de la provincia Huaytará, al sur de Huancavelica – Perú. Recibe ese nombre porque fue uno de los cientos de tambos a lo largo de los caminos incas que conectaban todo el imperio incaico muchos años atrás, y servían como albergues, áreas de descanso y relevo a los mensajeros de esta época, los “Chasquis”. El río en esta zona también recibe este nombre, su cauce es el que sigue el agua trasvasada desde la Laguna Choclococha al rio Ica.

Un agricultor, a quien habíamos conocido mientras estábamos camino al rio, nos escenifico muchos de los desafíos en la zona que impedían continuar con una agricultura sostenible. En definitiva el kikuyo (Pennisetum clandestinum), una gramínea invasiva de origen africano, era un problema, pues no solo infectaba los cultivos si no también dañaba considerablemente la salud los animales que lo ingerían – afirmación que se extendía por varios comuneros–. Paradójicamente, el verdor intenso no satisfacía las necesidades de pastoreo.

Camino al caserío Tinco, a casi dos horas de caminata desde Santa Rosa de Tambo y a más de 3700 msnm, observábamos el fuerte caudal del río. “El agua ha sido de buena calidad antes de la irrigación, aunque venía poca”- señala otro agricultor, un hombre mayor, quien añadió que la calidad del agua es otro desafío, así como las heladas que muchas veces echan a perder la inversión en la siembra.

Como en muchos pueblos de la sierra peruana, era constante escuchar acerca de la migración a la costa, principalmente por estudios y en búsqueda de oportunidades laborales, abriendo a paso acelerado la pérdida de identidad con la tierra –“Ya no hay quien cultive, los hijos se han ido a la costa” –. 

Este entramado de factores influye sobre la diversidad de alimentos, pues aseguran que las áreas de cultivo han disminuido y el mal estado de las trochas a los anexos dificulta el comercio de los mismos. De esta manera, la disminución de áreas de cultivo, especies invasivas que degradan la calidad del suelo y dificultan el crecimiento de los cultivos, los cuales son destinados casi en la totalidad a la canasta familiar, dan como resultado una diversidad que va disminuyendo y así como el progresivo abandono de los andenes, significando una cada vez menos diversa producción. Con cada vez mayores necesidades económicas, el comercio de queso, yogurt y leche es una, sino la única, fuente de ingresos económicos, optando por comercializarlos antes de consumirlos.

Aún con mucho por indagar, seguimos camino a Pilpichaca, otro de los 16 distritos de la Provincia Huaytará, a unos 4100 msnm en el sur de Huancavelica; con una temperatura muy oscilante, 5 minutos de brillo solar son cegadores en este clima frío y seco. Este pueblo está atravesado por una carretera que conecta con la ciudad de Huancavelica; sin embargo, para economizar, realizan viajes eventuales a la cuidad de Ayacucho para la compra de productos y alimentos, y así diversificar la canasta familiar, ya que la actividad agrícola es apenas productiva.

A poco tiempo de nuestra llegada, un criador de alpacas que secaba pellejos en la puerta de una casa relató algunos aspectos de la crianza de estos camélidos, el manejo de pastos, mercados y desafíos que criadores como él enfrentan. “El precio [de las alpacas] se mantiene; si el dólar sube, todo sube; pero el ganado alpaquero permanece”, refiere en relación a las variaciones en los precios y la mínima alteración en los márgenes de ganancia. La oscilante situación climática resulta ser otro desafío; la época de lluvia y granizo coincide con la primera etapa del crecimiento de las crías, periodo en el que se concentra las mayores tasas de mortalidad y consecuentes pérdidas. Ante esta situación, una de las estrategias promovidas por diversos programas, y que va extendiéndose entre los criadores de alpacas, es la de cobertizos hechos de adobe y calaminas.

En este pueblo netamente ganadero matar una alpaca implica el aprovechamiento de todos sus recursos, los que en gran parte serán vendidos en el camal del pueblo y algo menor para el consumo familiar. Esta fuente de ingresos económicos se ve complementada esporádicamente con los trabajos de mano de obra que algunos pobladores realizan, en sistema rotativo, para el  mantenimiento del canal de trasvase Choclococha.

En medio de una inesperada lluvia, el equipo partió de regreso a Lima con una perspectiva más amplia en relación a las dinámicas sociales, económicas y biofísicas en esta extrema gradiente. Por un lado el valle agro-productor de Ica con sus grandes fundos y pequeños agricultores, quienes asumen el modelo que sostienen los primeros y a su vez mantienen la diversidad mediante cultivos asociados; por otro, Santa Rosa de Tambo y Pilpichaca entre la agricultura familiar que se va haciendo más débil ante la fuerte migración y variabilidad climática, y la ganadería vacuna y camélida como principal actividad y principal fuente de ingresos económicos. Hemos podido observar cómo aspectos climáticos, biofísicos, sociales y económicos se hallan entrelazados y van transformando los escenarios, solo que cada vez a un ritmo cada vez más acelerado.

 

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